Yo… Agradecido

DarumaHace poco mi padre me llamó extrañado porque había aparecido en mi dojo un “muñeco rojo con bigote y que los ojos estaban en blanco”

Yo me reí por la descripción, y le expliqué que todo estaba bien. Inmediatamente llamé a mi maestro para preguntar si el sabía algo al respecto a lo que fue respondiéndome con evasivas, y al final de la conversación y entendiendo que no me lo iba a decir le dije: “ Bueno, sea quien haya sido, transmítele mis más profundos agradecimientos”

Luego expliqué el significado de ese “muñeco” a mi padre.

El Daruma es la representación de un monje Budista al que se le atribuye la creación del budismo Zen. Hay tantas historias al respecto que uno se puede perder en la busca de la verdad. Pero esto no es la historia de este post, este tema daría para muchos más.

El tema en concreto es que este monje budista en un periodo de meditación que duró 9 años mirando una pared en una cueva, luchó contra la fatiga y la somnolencia y para evitarla se arrancó los párpados. También se dice que el lugar donde cayeron esos párpados es el lugar donde nacieron las primeras plantas de té, y que desde entonces la gente usa esta bebida para poder permanecer despiertos. También parece ser que de no usar los brazos y las piernas durante tanto tiempo “los perdió”.

Pero aún así el siguió haciendo uso de la meditación, sin párpados para conseguir la iluminación.

El “muñeco” tiene los ojos en blancos por este motivo y según la tradición japonesa se pide un deseo o se establece un objetivo y se pinta el ojo derecho. Una vez se haya alcanzado dicho objetivo o deseo se pinta el otro ojo.

Verlo sería como un recordatorio de que hay que trabajar duro para poder alcanzar nuestros sueños u objetivos. También llamativo el hecho de que en enero hablé sobre la disciplina en Viviendo Radio de manos de mi gran hermana Luna, Naír Dávila.

Es curioso, porque antes de que mi padre me llamara, tuve la noticia de haber alcanzado un objetivo profesional que llevo persiguiendo desde hace algún tiempo.Objetivos

Definitivamente las cosas no pasan por casualidad.

Y por eso llamé a mi maestro para agradecerle, a él o la persona que depositó el Daruma en mi dojo, el recordatorio que los objetivos no se quedan aquí, que siempre hay que ponerse metas nuevas y que hay que trabajar duro para conseguirlas… porque se conseguirán .

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